lunes, 14 de septiembre de 2009

Ginga Tetsudō 999 (Expreso galáctico 999)

  • Título: 銀河鉄道999 –Ginga Tetsudō 999– (Expreso galáctico 999)
  • Autor: Leiji Matsumoto
  • Editorial: Shōnen Gahō-sha
  • Revista: Shōnen King
  • Años publicación: 1977-81
  • Clasificación: shōnen, ciencia-ficción
  • Tomos: 18



Tengo en mi biblioteca varios tomos de obras de Leiji Matsumoto, el gran revitalizador de la “space opera” en el manga de los años 70 y autor de obras esenciales del género como Capitán Harlock o Queen Emeraldas, además de diseñador de personajes en la mítica serie de animación Uchū Senkan Yamato (Crucero espacial Yamato), que marcó un antes y un después en la historia del anime. Hasta ahora, sin embargo, no sé muy bien por qué, aún no me había decidido a redactar ninguna reseña. Pues nada, en parte por petición de algunos lectores del blog y en parte porque me apetece, me voy a dar el gustazo de reseñar Ginga Tetsudō 999 (Expreso galáctico 999), seguramente su obra manga más conocida y apreciada en Japón.

Ginga Tetsudō 999 (los números se leen en inglés: “three nine”) está protagonizada por Tetsurō Hoshino, un chico muy pobre que vive en la Tierra en un futuro no especificado en el que la mayoría de las personas han cambiado sus cuerpos humanos por cuerpos mecánicos. Sin embargo, Tetsurō y su bellísima madre (¡esos estilizados y preciosos diseños femeninos de Matsumoto, uffff!) son de los pocos que aún son 100% humanos. En un momento dado, Tetsurō y su madre sufren un ataque de uno de estos humanos mecanizados (ahora los llamaríamos ciborgs, ¿no? ^_^) que mata a la madre y la diseca para decorar su casa. Tetsurō, desorientado y triste, vaga en medio de la nieve y cae tras perder el conocimiento. Más tarde, se despierta en casa de la misteriosa Maetel, una guapísima mujer que se parece mucho a su madre y que le ofrece un billete para subir al mítico Expreso Galáctico 999, que solo parte una vez al año de la Tierra para viajar hasta Andrómeda, haciendo innumerables escalas en su recorrido. El sueño de Tetsurō es conseguir él también un cuerpo mecánico con el que poder vivir indefinidamente, pero no tiene dinero con el que pagárselo. Sin embargo, como existe el rumor de que en una de las paradas del Expreso se regalan cuerpos mecánicos a los viajeros del tren, acepta el ofrecimiento de Maetel.

Tetsurō no entiende por qué Maetel le ofrece semejante valiosísimo billete solamente a cambio de que “deje que ella le acompañe en su viaje”, pero tampoco se lo piensa dos veces al aceptar participar; su anhelo de conseguir un cuerpo mecánico puede más que los peligros que le acecharán en el trayecto. Antes, sin embargo, toma un fusil de casa de Maetel, va a casa del asesino de su madre y se lo carga a él y a todos los que le acompañan, incendiando después su mansión hasta los cimientos. Una vez cobrada su venganza, Tetsurō sube al mítico Expreso Galáctico 999 (un tren que vuela por el espacio y que tiene apariencia de tren antiguo de vapor, aunque es una nave espacial en toda regla) junto a la enigmática Maetel y, juntos, emprenden un viaje que les llevará hasta Andrómeda.

Tetsurō, Maetel y el Expreso Galáctico 999

En el camino, irán parando en varias estaciones, a cuál más variopinta (Marte, Titán, Neptuno, Comet Station, Mefisto...), donde el tren estará estacionado durante un día de cada uno de esos sitios (que puede ir de las poco más de 24 horas de Marte a los más de seis días de Neptuno). En ese tiempo podrán descender libremente del tren y hacer algo de turismo. En cada uno de estos lugares, así como durante el propio trayecto por el espacio, Tetsurō y Maetel sufrirán innumerables peligros, conocerán a muchísimos personajes de todo tipo y tendrán montones de aventuras.

Estamos ante una obra extraña por la peculiar atmósfera que Matsumoto consigue darle, una atmósfera llena de melancolía, misterio y muchísimas cosas sin explicar. ¿Quién es Maetel? ¿Por qué parece tener siempre una respuesta para todo? ¿Por qué acompaña a Tetsurō así por las buenas? ¿Es ella humana? ¿Mecánica? ¿Un fantasma? ¿A qué responden los extraños actos de los diferentes personajes que van apareciendo? Por no decir la que creo que es la pregunta subyacente en todo el manga: ¿realmente vale la pena cambiar un cuerpo humano por otro mecánico? ¿Es el anhelo de Tetsurō algo erróneo? ¿Se arrepentirá Tetsurō de haber deseado tanto un cuerpo mecánico?

No entiendo mucho de arte o sensibilidad japonesa, pero existen un par de nociones estéticas intrínsecas del arte y el pensamiento japonés, el wabi-sabi y el mono no aware. Creo que la segunda noción casa muy bien con la atmósfera y la sensación que despierta Ginga Tetsudō 999 en el lector. El mono no aware es algo así como “la melancolía subyacente en las cosas”, “la empatía hacia lo que es efímero”; y puesto que es complicado explicar este concepto, porque hay que “sentirlo”, os remito a la Wikipedia por si os interesa ahondar más en él (lamentablemente, el artículo no está en español). No conozco un manga que explote más y mejor este sentimiento de melancolía, tristeza y enigma que Ginga Tetsudō 999; es una verdadera maravilla en este sentido. ¿Es realmente un manga de ciencia-ficción? Claro que sí, ya que salen naves espaciales, planetas lejanos, fusiles de rayos y cosas así, pero... Es mucho más que un manga de ciencia-ficción. Es realmente un pozo sin fondo de sensibilidad... Una sensibilidad muy japonesa, añado, y también complicada de comprender y apreciar para un occidental que no haya tenido cierto contacto con Japón.

Cuando hablamos del “expreso galáctico”, es irremediable relacionarlo con Ginga Tetsudō no yoru (La noche del expreso galáctico), el archiconocido y archiquerido (en Japón, claro) cuento del genial novelista Kenji Miyazawa en el que aparece también un tren que vuela por el cielo. Leiji Matsumoto no ha escondido en ningún momento que se inspiró en este cuento, entre otras fuentes, para crear este genial manga. A su vez, una película de Doraemon (en España conocida por el título de Doraemon y el tren del tiempo) está claramente inspirada en Ginga Tetsudō 999.

Ginga Tetsudō 999 cuenta con una primera parte de 18 volúmenes (en su edición original) publicados en la revista Shōnen King de la editorial Shōnen Gahō-sha entre 1977 y 1981, pero Leiji Matsumoto decidió retomar la serie bajo el mismo título y, a partir de 1996, la siguió en la revista Big Gold de Shōgakukan. Más tarde, la serie se mudó a la Big Comics y finalmente se fue publicando aperiódicamente en Internet; actualmente está disponible una edición en 21 tomos (el último publicado en 2005) que imagino que recopila toda la parte clásica y, a partir de ahí, empieza la nueva. Un poco lioso, la verdad. Por cierto, Matsumoto se ve que ha declarado en algún momento que le gustaría concluir la serie en el capítulo número 999 (aún le quedan unos cientos de capítulos, o sea que ya puede ir espabilando ^_^).

Este manga forma parte del “universo Leiji Matsumoto”, en el que distintos personajes como la reina Emeraldas o el capitán Harlock, entre otros, aparecen de vez en cuando con papeles secundarios. Sin embargo, aunque forma parte de este “Leijiverso”, a mí me parece que lo hace de forma bastante tangencial o, como mínimo, de forma menos notoria que en otras obras. Evidentemente, por cierto, este manga fue adaptado al anime en lo que actualmente se considera una serie de culto, y también se han realizado películas de cine (de animación), varios OVA e incluso un musical de teatro, entre otras adaptaciones.

Por su extensión y su antigüedad, considero complicado que veamos esta obra publicada en España, al menos a corto o medio plazo. Quién sabe si algún día el mercado español del manga estará suficientemente maduro como para aceptar (y convertir en rentable, que es otra cosa muy distinta y muchísimo más complicada) la edición de una obra maestra del manga clásico como esta, aunque actualmente el público es todavía muy joven y ávido de “lo último” (aunque sea de calidad discutible) en vez de aceptar y pedir obras inmemoriales como esta simplemente porque “el dibujo se ve anticuado”. Paciencia, paciencia...

Lo mejor
  • Una obra llena de sensibilidad muy especial.
  • Unos diseños femeninos deliciosos.
  • Dibujo clásico pero aún en boga.

Lo peor
  • El evidente machismo que se esconde detrás de la obra de Leiji Matsumoto (no solo en este título, sino en general) y que se manifiesta en frases como “las mujeres no están hechas para X” o “deja que te proteja yo, como buen hombre que soy” y similares.

7 comentarios:

El Capitán dijo...

¡Glorioso! ¡Y gracias por la parte que me toca! Como habrás visto el mundo de Matsumoto, y sobretodo Harlock y Galaxy Express 999 es toda una inspiración para cierto blog de cuyo nombre no quiero acordarme ;-)

Para empezar me gustaría suscribir al 100% el último párrafo, esa es una pregunta que también me hice en su momento a raíz de un post sobre "Gamma El Hombre de Hierro".

Después decir que tengo ese mismo ejemplar de GE999 en japonés, y con el cual tengo que contentarme con los dibujos y entender algunas palabras sueltas (pero creo que aprenderé mucho antes suficiente japonés como para entenderlo, que verlo publicado en España). Siempre quedan los animes :)

Totalmente de acuerdo con ese aire melancólico que tiene todo este viaje, y que pienso que era bastante más habitual en mangas de los 70 de lo que puede ser ahora.

Ah, y yo diría que el Kamen Rider del 2007 (Den-O) también se inspiró en al menos alguno de estos trenes voladores japoneses (el suyo viajaba en el tiempo).

¡Gracias una vez más por el artículo!

Danikaze dijo...

Que grande!
Cada vez que veo los videos de Daft Punk, de Interstella-5555 me acuerdo de estos dibujos... por qué será? ;)

7r@nK dijo...

Me encanta el dibujo de Matsumoto y como olvidar Capitán Harlock por dios!!!

ale/pepino dijo...

¡Gracias por esta reseña, Marc! Ginga Tetsudō 999 es mi favorita de Leiji Matsumoto. Forma parte de la mitad (aproximada) de obras de este autor que no son demasiado marcadamente masculinas para mi gusto (Harlock parece ser mi límite). Aunque hay alguna muy masculina que me gusta mucho también, como Gun Frontier que es un no parar de reír.

Pero no me desvío. Para mí Ginga Tetsudō 999 es una especie de Doraemon donde Nobita es Tetsurō. Maetel lo avisará de que no salga del hotel o de donde sea, y Tetsurō saldrá y la cagará. ¿Adivináis quién lo salva la mayoría de las veces?

Sobre la edición nueva de Big Comics Gold, vuelve a publicar la primera parte (la saga de Andrómeda, recopilada en 18 tomos en Hit Comics de 1977 a 1981) en sus 14 primeros volúmenes, y los tomos del 15 al 21 forman la saga de Eternal, que es la que se empezó a recopilar en 1998. A título personal, la parte nueva me dejó frío. Sin ánimo de faltar diré que prefiero al Matsumoto de alrededor de 1980.

Y acerca del dibujo, es cierto que el tiempo ha pasado factura a Leiji Matsumoto en cuanto a dibujo y narrativa y él no ha sabido (o necesitado) adaptarse. Pero sus fondos espaciales y panorámicas de metrópolis futuristas me siguen pareciendo muy expresivas, dentro de su relativa sencillez. También es gracioso el tema de que todas las mujeres que salen en sus cómics se parezcan. Es como si Matsumoto tuviera actores que va metiendo en sus obras en diferentes papeles. Así, en muchos de sus trabajos vemos a alguien parecido a Maetel, Tetsuro o Harlock.

Sobre el tema de las ediciones en España, se publicó Capitán Harlock, ¿no? ¿Qué tal fue? (Sé que la serie se vio en algunas televisiones autonómicas y es una ventaja muy importante.)

Y sobre el machismo de Matsumoto, es evidente pero no sé si es algo que él promulga o que solamente refleja tal y como lo ve en la sociedad. No es el único autor de la época que lo muestra de una forma tan patente, pero tampoco eran todos así. Bueno, a estas alturas prefiero verlo como algo "histórico" o directamente reírme de él tal y como nos da pie en Gun Frontier, un manga tan exageradamente machista que consigue que nos riamos de esta circunstancia.

Moroboshi dijo...

Hòstia, m'ha agradat molt aquesta entrada. D'en Matsumoto desgraciadament només he llegit Capità Harlock i n'he vist l'anime, però sempre m'han cridat l'atenció les seves altres obres. Com dius, sembla difícil que s'acabin publicant aquí, però a Itàlia aquesta obra concreta l'està publicant Panini i sempre ens queda aquest recurs. I a França l'ha publicat Kana.

Dalai dijo...

Me encanta el universo de Leiji Matsumoto y disfruté verdaderamente con el capitán Harlock (mi héroe *_*). Cuánta razón tienes, en España a la cosa le toca madurar muchísimo, más de una vez me han dicho "buah pero esa serie es tó vieja" o "el dibujo de los mangas antiguos es una mierda" Hasta que no se vaya esa actitud ignorante, no vamos a poder disfrutar de obras clásicas de calidad...

Raúl Izquierdo dijo...

No me gusta demasiado Leiji Matsumoto. Quizás porque nunca me ha gustado el género espacial, da igual el medio (no soporto "Star Wars", menos aún "Star Trek"). De "Capitán Harlock", no fui capaz de terminar de ver la serie clásica y me aburrí soberanamente con los OVA que lanzó Selecta. Si acaso "Queen Emeraldas" me parece aceptable.

Por contra, guardo un gran recuerdo de "Expreso galáctico 999" gracias a la emisión de la serie en Canal+ allá por 1990-1991, aunque me cogió muy niño y apenas recuerdo detalles. Como que flipaba con la idea de un tren que viajara por el espacio y que me preguntaba por los raíles, XD

Y sí, el amigo Matsumoto se quedó anclado en los 70 en cuanto a diseño de personajes, que tampoco es que me gusten precisamente, más allá de que sufra el popular síndrome de "todos los personajes de mis obras son iguales entre sí".

PD: obviamente, "Capitán Harlock" fue un fracaso de ventas, y de los más fuertes de la época en Glénat, según me comentó el editor -Sabaté- hace un par de años.