martes, 27 de enero de 2009

EL Museo Internacional del Manga de Kioto

Estas últimas semanas estoy realmente enfrascado -obsesionado, casi diría yo- en darle un buen empujón al libro Kanji en Viñetas 3 (¡el último de la serie!) que por varios temas va bastante retrasado respecto al plan original. Así que llevo días trabajando a destajo en este libro, lo que me quita casi todo el tiempo que tengo para otros asuntos, como por ejemplo actualizar el blog. Hoy por fin he terminado el trabajo gordo. Aunque todavía quedan bastantes -muchas- horas de trabajo por delante, esta tarea preliminar es de largo la más tediosa y delicada, así que me he quitado una buena losa de encima. Para celebrarlo, pondré un pequeño relato de mi visita al Museo Internacional del Manga de Kioto de hace un mes, una visita muy recomendada e interesante. ¡No os lo perdáis para nada del mundo cuando vayáis a Kioto!


Hace poco tuve por fin la oportunidad de visitar el Museo Internacional del Manga de Kioto, abierto desde el año 2006 en pleno centro de la milenaria ciudad japonesa. Como volví a Barcelona en otoño de 2005 y desde ese momento cada vez que he ido a Japón ha sido a Tokio y cercanías, hasta ahora no había podido desplazarme a Kioto para hacer esta visita al único museo profesional que trata el manga de una forma global que existe en Japón. En la actualidad, existen numerosos museos dedicados exclusivamente a la figura un mangaka, como el museo de Osamu Tezuka en Takarazuka, el de Shôtarô Ishinomori en Ishinomaki, el de Shigeru Mizuki en Sakai-Minato y muchos otros, pero hasta el año 2006, curiosamente, no existía ningún museo global sobre el manga ni ningún centro de investigación dedicado a esta parte tan importante de la cultura japonesa contemporánea. De hecho, solo había iniciativas privadas como la Biblioteca de Manga Contemporáneo de Tokio llevada en privado por el señor Naiki en unas condiciones más bien deplorables.

La entrada al museo

Pero esto se solucionó en el año 2006 cuando, fruto de una colaboración entre la ciudad de Kioto y la Universidad Privada Seika, que es la pionera en los estudios de manga en Japón y principal impulsora de la Nihon Manga Gakkai (Sociedad Japonesa de Estudios sobre Cómics), de la que soy miembro desde hace tiempo, se pudo crear este museo.

El museo y su espectacular patio de césped artificial

Las instalaciones del museo aprovechan la estructura de una antigua escuela de primaria, aunque por supuesto todo está perfectamente acondicionado y convertido en un fantástico museo de primerísima calidad que, en mi opinión, supera de largo el nivel del Museo de la Bande Dessinée de Angoulême. Una auténtica maravilla.

El pasillo elevado que une los dos edificios originales de la escuela

Aparte de tener una superficie bestial, el museo está concebido como un lugar de diversión en el que se trata al manga como lo que es: no solamente arte (que también), sino como un lugar en el que disfrutar de la lectura de manga. Esta es la principal diferencia con el museo de Angoulême, ya que en Angoulême todo está perfectamente puesto en vitrinas y enmarcado en cuadros, pero ay de ti que toques nada.

En el despacho del director hay guardados estos modelos de manos reales de mangaka que han visitado el Museo

En el museo del manga de Kioto hay disponibles para su lectura cientos de miles de tomos, dispuestos en estanterías a lo largo de todos los pasillos y estancias; mangas sobre todo donados por particulares (destaca una colección de más de 40.000 tomos donados por una kashihon’ya –tienda de manga de alquiler- que cerró en Tokio en 2005) que cualquier visitante puede tomar de la estantería y ponerse a leer en cualquier rincón, incluso en el patio que, tapizado por una hermosa extensión de césped artificial, se convierte en un lugar ideal para leer y tomar el sol en primavera, verano y otoño (yo fui a finales de diciembre, lloviendo, y lógicamente no había nadie ahí fuera leyendo). Quizás esto es lo que más me gustó del museo del manga, que no se lo tomen como puro arte que hay que colocar en vitrinas, sino como exactamente lo que es: un producto de entretenimiento para leer y disfrutar. ¡Me quito el sombrero!

Una de las muuuchas estanterías llenas de manga que hay por los pasillos

En cuanto a las exposiciones en sí, pues están las permanentes, que explican la historia del manga (a destacar los ejemplares expuestos de obras que antes solo había visto en foto, como ejemplares auténticos de la revista Tôbaé o la revista Tokyo Puck y una colección de números 1 de revistas, como la Shônen Jump, la Big Comic, la COM, la Garo... increíble) y otras particularidades.

La colección de números 1 de revistas legendarias

También tenemos exposiciones temporales: por ejemplo durante mi visita había una sobre manga inspirados en el período Heian de la historia japonesa y otra sobre cómic francés, ambas muy bien montadas y ambientadas, así como una exposición sobre un proyecto internacional relacionado con el manga cuyo representante español no era otro que J.M. Ken Niimura (¡y no me habías dicho nada, Ken, vaya sorpresa me llevé!).

Exposición sobre manga ambientado en el período Heian

Exposición sobre BD

Luego está la parte lúdica del museo, con una sala en la que un cuentacuentos explica historias con kamishibai, un sucedáneo del manga de los años 50 que consistía en explicar una historia pasando paneles ilustrados. O sea, como un teatro de marionetas, pero en vez de marionetas con ilustraciones.

¡La ilusión que me hizo ver por primera vez en mi vida una representación de kamishibai!

También hay una sala para los más peques, enfocada no tanto al manga como a los libros de cuentos ilustrados, en la que una persona se sienta a contar un cuento mientras los peques escuchan embelesados a su alrededor. Asimismo, en otra sala uno puede hacer sus pinitos con la animación con la ayuda de ordenadores. Y en los fines de semana se puede participar en talleres de cómo dibujar manga con clases magistrales por parte de profesionales y semiprofesionales, e incluso llevarse a casa una caricatura.

La zona infantil. Siendo un día laborable por la mañana, no había nadie

El tercer aspecto del museo se centra en la investigación y la conservación del patrimonio, y afortunadamente pude tener acceso a lugares a los que el público no puede entrar debido a mi condición de miembro de la Nihon Manga Gakkai. Este aspecto del museo, para mí, es el que más me impresionó, ya que por un lado está un equipo de investigadores permanente trabajando en el museo, preparando las diversas exposiciones, ordenando y clasificando el catálogo, etcétera. También se dispone de una sala de acceso limitado a investigadores en la que instalarse y ponerse a trabajar, con acceso a todo el fondo del museo...

Los trabajadores del museo trabajando como posesos para organizar, catalogar, ordenar, listar, restaurar... ¡Buf, cuánto trabajo por hacer!

Y luego están las “catacumbas”, salas perfectamente acondicionadas y protegidas, de acceso restringido, con cientos de miles de tomos y revistas guardados en interminables hileras de estanterías. ¡El sueño de cualquier amante del manga! En entre estos tomos, por supuesto, joyas increíbles que en el mercado costarían decenas y hasta cientos de miles de yenes... No podía dejar de babear.

Una de las muchas hileras de estanterías en las "catacumbas"

Otra parte de las "catacumbas"

El caso es que en el Museo del Manga previeron un espacio de almacenaje que ellos pensaban que sería más que de sobras, pero en solo un par de años estas previsiones se les están quedando cortas debido a que coleccionistas y amantes del manga de todo el país envían día tras día cajas y cajas y cajas con donaciones de manga valiosísimo; estos coleccionistas, que o bien están ya mayores o bien tienen tanto material que ya no les cabe en casa, saben que tienen colecciones que deben ser conservadas para la posterioridad y que por ningún motivo deben perderse. Por tanto las donan al museo, sabiendo que allí las cuidarán perfectamente. Emocionante, ¿verdad? En este caso, a pesar de que hasta el año 2006 no había habido ningún lugar donde conservar en las condiciones que se merece este importantísimo patrimonio de la cultura japonesa, se puede decir que la iniciativa privada ha conseguido hacer lo que la iniciativa pública no había hecho hasta ahora y gracias a coleccionistas privados se ha conservado hasta hoy todo este material de importantísimo valor histórico.

Cajas de donaciones apelotonadas en las escaleras que bajan a los archivos, esperando a ser catalogadas y ordenadas

En resumen, el Museo Internacional del Manga de Kioto es una parada obligatoria para todo amante del manga que visite Japón. Como está situado en la ciudad de Kioto, una ciudad que hay que incluir en cualquier visita turística a Japón que se precie, no cuesta nada apartar una mañana o una tarde y hacerle una visita... ¡Sin olvidarse de parar a tomar un cafelito o un té en la cafetería adjunta, en cuyas paredes hay ilustraciones realizadas in situ por grandes mangaka que en el pasado han visitado el museo!

En la pared del café, autógrafos y dibujos del "trío Gundam" (Tomino, Yasuhiko y Ookawara) y un Joe fantástico de Tetsuya Chiba

¡Y parte de la sección de cómic español, una selección realizada por el expertísimo Toni Guiral con la humilde ayuda de un servidor!

7 comentarios:

Uzu dijo...

magnífico :')

jota-chan dijo...

un sitio imprescindible para cuando vaya a Japón.

James McDohl dijo...

Extraordinario.

CHuLe dijo...

Que gozada. No pensé jamás que pudiese existir un sitio así. Lo de las estanterías con manga me ha encantado, y que aun encima puedas llevarte esos manga al patio para leer me deja sin palabras.
Una ovación al museo.

Li_chan dijo...

O.o ¡ ouuuu ese museo es el paraiso! Deberia de haber bibliotecas solo de manga aquí en España. Sería genial.

Eduard Terrades dijo...

Yo fui hace un par de años y...tampoco me parecio gran cosa, más que nada porque parece más una biblioteca de consulta que no un museo. Cosas positivas, las tiene si: primero la representación de kamishibai, es casi imposible ver una en directo, y además recrean el ambiente de la epoca, con esos carteles de GOLDEN BAT colgando (a ver cuando haces una reseña del GOLDEN BAT de Tezuka u otra adaptación Marc); el sótano con las revistas de pre-publicación aclimatizadas; y como no, las exposiciones itinerantes, junto con los ejemplares de mangas publicados en otros idiomas. Vale la pena ir, pero only un par de horas como mucho, muchísimo. Queda dicho.

Mª del Mar dijo...

Estas navidades he estado en Japón pero no pude ir a este museo ni al del Estudio Ghibli (ostras me parece que no se escribe así...a ver...sí, si que se escribe así...perdón). Pero fui al de Osamu Tezuma (autor de Astroboy). Me encantó. :)